Proyecto Obras Solidarias



Cronológicamente trataremos de hilvanar detalladamente, la historia rica en aprendizaje cotidiano de humildad y entrega de un grupo de madres que en una situación muy precaria, comenzaron el difícil emprendimiento de montar un comedor comunitario.


Dicho emprendimiento está emplazado en el Barrio los Tilos, aledaño a Ruta 8 y Arroyo Pinazo, ahí en condiciones muy rudimentarias, en el año 2002, se comienza a erigir un canto al amor y compasión al prójimo, no sin muchos problemas y complicaciones de índole económica y de infraestructura. En el año 2006, luego de un año de arduo trabajo, y de una inversión por parte de la Familia Colusi, de aproximadamente U$D 50.000,00, en infraestructura, se culmina la construcción del Comedor, vale la pena aclarar que la construcción se realizo paralelamente a la provisión de comida de los 120 chicos a los que atendía el comedor, sin que ellos, los más perjudicados, sufrieran un párate en algo tan sentido como lo es la comida diaria. En función de las imágenes y la realidad, que son por demás elocuentes es donde se produce la intervención de la Flia Colusi.

El Dr. Arnaldo Colusi y su esposa Sra. Alicia Romero, toman contacto con los responsables de esta iniciativa, generando sinergia positiva, esa que generan las grandes personas, y comienzan una colaboración mucho más estrecha, no solo de apoyo material, sino además moral.

En principio fueron partidas de dinero para la alimentación de 120 chicos, que se recaudaron en la siguiente forma:

- Aportes de la familia Colusi.
- Colectas internas de personal de BEDSON S.A.
- Colaboración de proveedores, donan tanto materiales como horas de trabajo.














Todas esas iniciativas, van tomando forma y se da comienzo a un viejo anhelo, la construcción de un comedor en Los Tilos.

Elaboramos un menú variado que responda a una dieta balanceada acorde a las necesidades nutricionales de los niños de 3 a 14 años. Los niños que aquí concurren pertenecen a familias del barrio que sufren un creciente deterioro de su calidad de vida por variados factores como desocupación, empleo precario, inestabilidad social y económica, movilidad geográfica, etc. La mayor parte de estas familias (80 %) son padres jóvenes, y que no poseen la información ni la formación necesaria para brindarles a sus hijos los hábitos alimenticios adecuados para un desarrollo saludable.

Se ha constatado también mediante diversas estrategias (charlas informales, reuniones, encuestas) que las familias no comprenden el valor y calidad de los alimentos brindados, por lo que originan criterios divergentes en cuanto a lo que ellos esperan que se les brinde y las expectativas de la institución sobre el consumo de estos alimentos.

Se ha comenzado a construir una huerta como estrategia para informar y educar sobre alimentación sana ,además trabajar la conservación de los recursos naturales y el desarrollo sostenible, lo que constituye un valioso antecedente que demuestra el interés de las voluntarias, voluntarios y la motivación de los niños y jóvenes participantes.